El Intruso Esperado

GUIONISTA

Lucila Gramet

SINOPSIS

Un vagabundo (68) tiene el hábito de entrar a casas de personas adineradas cuando éstas no están, para experimentar la posesión del lujo y entretenerse con las pertenencias ajenas. 

El hombre se encuentra sin posibilidades, completamente excluído de la sociedad y padece un incipiente desequilibrio mental, pese a negarse a seguir un tratamiento. Al entrar a las casas no sólo roba los objetos de valor, sino que también juega a ser dueño del lugar: se baña en una gran bañera, usa perfumes, come de lo que encuentra en la heladera, entre otras cosas. Desde hace tiempo tiene en la mira una casa amarilla que le llama particularmente la atención, y al estar presuntamente vacía, decide entrar.

Poco a poco comienza a explorarla y al subir a la planta alta, es testigo de un violento suceso. La dueña del lugar (70), acaba de llegar de vacaciones y prepara todo para darse una ducha. El vagabundo permanece detrás de la puerta y percibe la presencia de un hombre (40) que entra inesperadamente por la ventana para atacarla en el pasillo de la planta alta. El inesperado encuentro comienza con insultos y forcejeos, pero el desconocido le propina a la mujer un golpe mortal y la tira por las escaleras, desapareciendo fugazmente por la misma ventana por la que entró. El vagabundo, aún escondido tras la puerta, permanece inmóvil, con un pánico insuperable. Al salir hacia el pasillo, descubre asustado el cuerpo inerte de la mujer y se retira inmediatamente. 

Muy afectado, se propone averiguar la trama detrás del asesinato, observa el entorno de la fallecida, vigila la escena del crimen y descubre que su propio vecino la ha matado. Pero de repente todo está claro ante sus ojos, las pruebas no están a su favor, se ha difundido un video suyo saliendo de la casa la noche del homicidio. El asesino lo ha planificado todo y ha iniciado así una persecución en su contra. Se encuentra acorralado y sin escapatoria. 

Tiempo después en medio del juicio, el hijo (46) de la mujer se acerca al estrado a prestar declaraciones. Vienen a su cabeza imágenes de una madre conflictiva ante la sospecha de un romance secreto con su vecino, sin embargo, enfocándose en sus estudiadas respuestas, acusa al vagabundo de asesino. Ante tanta presión y una sumatoria de pruebas en su contra, el abogado le propone admitir el crimen, alegando a su inestabilidad mental para aligerar la pena. 

En el televisor de un bar, aparece el título “Asesino de Esther confiesa, Dios me dijo que la matara”. Dentro de ese mismo bar, el hijo y el vecino de la difunta disfrutan un café mientras dialogan. 

En un psiquiátrico, el vagabundo mira una película junto a otros pacientes y luego observa una de las ventanas del lugar firmemente asegurada con rejas.